martes, 09 de febrero de 2010

  De uno de los poemas de su propio libro "Réplicas nacidas del ángel" (Dauro, Granada, 2004), el joven Nicolás García 'Anaros' parece haber sacado el personaje Diego Perdiste. Y en la novela donde desarrolla la narración de la desigual fortuna de este ("Diego Perdiste", ed. Atlantis, Madrid, 2009), notamos la misma fuerza sentimental e instintiva, asociada a la desesperación y al pesimismo, en un espacio anímico oscuro, misterioso e indeterminado, todo semejante al libro de poemas citado.

 

La novela empieza, no es de extrañar, con la noticia de los poemas y los textos autobiográficos de Diego. Se concentra la acción en unos días de primavera y nos ofrece una panorámica social, desde la perspectiva del soldado Diego, que vive en un cuartel. Es un perdedor con tendencias suicidas, un resentido, un solitario irredento, alguien aburrido que se entretiene en demasiados pensamientos o en el espacio de los internautas.

El autor desvela sarcásticamente el hipócrita dualismo de lo que dicen y lo que querían decir en realidad los personajes. Por aquí entramos en cierto propósito crítico que alcanza su mayor grado en la "heroificación" del suicida -por una situación tragicómica- y en el discurso del falso héroe ante los pamplonicas, que se cierra así: "Vivo aterrorizado por el mundo que nos rodea..."

Por desgracia, muchos lectores se pueden sentir fascinados con este tipo. Tampoco es simpático que trasladando Diego su ineptitud se transforme en un homicida. Contradice el vitalismo de la primavera, el instinto natural del hombre como ser social y el instinto natural de la mujer como madre. Pone en evidencia que nuestra sociedad no está bien, que nos han educado los padres y las instituciones para vivir en un mundo irreal que origina conflictos tan falsos como los de Irak y Afganistán.

 

Diego puede parecer aterrador a sus amigos por la tremenda soledad metafísica, pero también aparecen otros tipos inquietantes en la novela: el amante contrariado y el astrólogo argentino, tan peligrosos como el primero. Estamos ante una novela que participa de un principio de indeterminación, que se ve en el cambio radical del soldado y en algunos momentos estremecedores, como aquel en que siente la fuerza psíquica de su novia recién desencarnada.

 

Se plantea, asimismo, quién conoce mejor a Diego: ¿el coronel que dice conocer a las personas valientes?, ¿los amigos del acuartelamiento de Pamplona?, ¿sus novias, Isabel, en la juventud, y Lucía, la actual?, ¿o acaso Ivette, enamorada de Diego sólo por los testimonios del correo electrónico? Ivette llega a desconfiar antes del encuentro físico si será un psicópata, pero el amor le hace olvidar las dudas.

¿Quién conoce a Diego? Sólo él puede conocerse a sí mismo y rectificar con la fuerza del amor. ¿Estamos nosotros dispuestos a hacer lo mismo? 

 

Recuerdo el caso de la novelista Josefa Carmen Fernández Garzón y su libro "El estanque de No". Libros buenos, escritos por gente joven y desconocidos, ocultados por la avalancha de novedades editoriales. ¿Vamos a dejar igual este de "Diego Perdiste" que proponemos?

 


Tags: noticias, actualidad, novelas, poesía, poemas, amor, desengaño

Publicado por EnriqueSalcedo @ 1:16
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